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Tuxtepec, ciudad y cabecera del Municipio de nombre idéntico
se localiza al Noroeste del Estado de Oaxaca, en los límites
de éste y Veracruz. |
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El Tuxtepec de
Ayer y Hoy
Información extraída de la biblioteca regional de San Juan
bautista Tuxtepec
Epoca
prehispánica
Tuxtepec, ciudad y cabecera del Municipio de nombre idéntico se
localiza al Noroeste del Estado de Oaxaca, en los límites de
éste y Veracruz. Es el arranque de una extensa planicie que
resulta de la prolongación de la Sierra de Songólica y la
depresión de la Sierra de Juárez como parte de la Sierra Madre
Oriental.
El toponímico de Tuxtepec, de indudable filiación Náhuatl;
proviene de la expresión "Tochtepec", compuesta de las palabras
"Tochtli": conejo; "tépetl:".cerro; y la terminación "c" que
significa: en ; siendo etimológicamente su significado: "En el
cerro del Conejo". Con el tiempo y la llegada de los españoles,
la expresión Tochtepetl se castellanizó comúnmente como "Tustepeque",
hasta llamarse como se conoce en la actualidad.
Es difícil precisar en que momento y bajo que circunstancias
especificas llegaron los primeros pobladores a la región del
Papaloapan, concretamente al Papaloapan medio donde se localiza
la ciudad de Tuxtepec y sus inmediaciones; cual fue la ruta que
tomaron y cuáles los móviles últimos que lo trajeron hasta aquí,
podría incluso especularse sobre algunas civilizaciones arcaicas
diseminadas en la porción media del país.
La configuración geográfica regional nos hace pensar en los
Chinantecos como los primeros pobladores de Tochtepetl.
Al sur de
Tochtepetl habitaron los Chinantecos; este grupo como el
mazateco, y el popolaca ocupo la parte noroeste del estado, en
la vertiente de la Sierra Madre Oriental, en una zona conocida
como la Chinantla.
Periodo Español
Para cuando los españoles desembarcaron en la costa veracruzana,
Tochtepec se había configurado como una entidad urbana,
comercial, religiosa y militar de gran importancia en la cuenca
del Papaloapan.
En noviembre de
1519, Cortés y su ejército entran a la Tenochtitlán por el sur,
por el rumbo de Iztapalapa, subiendo hasta Xocolo por donde sale
a recibirle Moctezuma y su corte, quien los aposenta en el
recinto de Axayácatl, les hace grandes honores y riquísimos
obsequios que hacen despertar la codicia española, sobre todo
los presentes en oro. Cortés interrogó a Moctezuma sobre la
procedencia del oro, éste le señaló las provincias que lo
tributaban en el cual el presente que le dieron era de una
provincia llamada Tustepeque.
Sin mucha
dilatación Cortés envío a un grupo de hombres que vinieran a
buscar las ricas minas y los placeres a esta región. Entraron
por el rumbo de Tochtepec donde fueron recibidos amigablemente
por la guarnición Tlaltelolca, quienes les mostraron los ríos y
extrajeron una tercera parte del oro que llevaron a Cortés.
1910
La villa de Tuxtepec en 1910 poseía un aspecto pueblerino
completamente, empezaban a destacarse las casas blanqueadas, con
artesón de teja y grandes ventanales para asegurar la
ventilación, espacioso corredor y columnas al frente. La mayor
frebilidad se concentraba (como hasta ahora) a lo largo de la
calle Independencia y el "Paso Real", hasta allí llegaban los
vaporcitos de pequeño calado de la compañía de Navegación de los
Ríos de la Costa de Sotavento que hacían el servicio de
transporte fluvial por el Papaloapan entre Alvarado, Tlacotalpan,
Cosamaloapan y Tuxtepec.
Era notable la
actividad comercial entre la zona del bajo Papaloapan y la
Sierra Chinanteca, por hallarse Tuxtepec en la unión de ambas.
Se enviaba algodón, plátano, tabaco, café, maíz, frijol, ganado
y maderas hacia el resto del país.
La población
ascendía a 5,496 habitantes de ambos sexos. En su mayoría la
población era católica, asistían a misa en la parroquia local a
la que, unos años antes, le habían construido una torre tipo
francesa de acuerdo a la época.
En general,
poseía la dinámica de las ciudades provincianas de ese tiempo,
pero en su seno se confundían el alma pueblerina y el deseo de
convertirse en una ciudad pujante.
Contemporáneo
Una de las
disposiciones recogidas liquidaba las antiguas jefaturas
políticas, prefecturas y otras; desapareciendo asimismo la
división en cantones, distritos, etc., para adoptar la división
municipal como base de la organización interestatal y nacional.
Ante lo anterior, la cabecera distrital de Tuxtepec dio rienda
suelta a sus municipios, formándose las siguientes cabeceras
municipales:
- Acatlán de
Pérez Figueroa
-
Ayotzintepec
- Cosolapa
- Loma Bonita
- San Felipe
Jalapa de Días
- San Felipe
Usila
- San José
Chiltepec
- San José
Independencia
- San Juan
Bautista Tuxtepec
- San Juan
Bautista Valle Nacional
- San Lucas
Ojitlán
- San Miguel
Soyaltepec
- San Pedro
Ixcatlán
- Santa María
Jacatepec.
Los catorce
municipios anteriores integran la región de Tuxtepec, una de las
siete regiones del Estado, conocida también como región
Papaloapan; en la que también se integran los municipios del ex
distrito de Choapan
La inundación de 1944, también llamada "La tragedia de Tuxtepec"
es un acontecimiento que se ha perpetuado en la memoria de los
residentes, fundamentalmente por su aspecto trágico y
desgarrador. Sin embargo, no existe una valorización del
fenómeno en su conjunto que permita situarlo en el medio y en
contexto histórico para inferir, a partir de él, la
significación que ha tenido en la historia de la comunidad y su
medio.
LOS ACONTECIMIENTOS
El 27 de
septiembre de 1944, el diario El Universal bajo el encabezado
"Tuxtepec ha desaparecido prácticamente", informaba a todo el
país:
Los habitantes de Tuxtepec, solicitan auxilio porque no tienen
que comer. Las principales casas de la ciudad fueron arrasadas
por la corriente del río, al igual que los edificios
comerciales, perdiéndose todas las mercancías. Las calles están
intransitables y las casas que aún quedan en pié están llenas de
escombros y las calles de hoyancos. Dentro de lo que eran
habitaciones hay toneladas de arena en las que están sin duda,
sepultados muchísimos cadáveres.
El llamado
barrio abajo de Tuxtepec ha desaparecido con pérdidas
incalculables, las vías están interrumpidas y las autoridades de
Veracruz son hasta el momento las únicas que han prestado
auxilio.
Y la noticia no
podía ser más reveladora de los trágicos acontecimientos.
Todo se inició con un aciclonamiento estacionario que azotó las
costas de Guerrero, Oaxaca y Chiapas, provocando rachas
huracanadas con velocidades de 15 m/seg. Y una precipitación
pluvial de más de 50 centímetros en la parte oriental de la
sierra mazateca y las tierras bajas adyacentes.
En la madrugada
del sábado 23 el ciclón tocó tierra en el puerto de Veracruz
desatando copiosas lluvias en la serranía y fue todo.
El Papaloapan desbordó su cauce en toda la parte baja. Tuxtepec
ante el azoro de los habitantes se vio repleto de agua por todos
lados. Lo que en un principio apareció como una inundación más
de las que ya había sufrido la población, pronto se convirtió en
una seria amenaza al subir aceleradamente el nivel y la fuerza
con que las aguas azotaban las construcciones. El río cubrió
todo el horizonte arrastrando en su loca carrera lo mismo
hombres, casas, plantas y animales.
El mundo se fue
a pique, alcanzando las aguas niveles de 4 y 9 metros en las
zonas más bajas. Durante tres días angustiosos la población vio
desfilar desde los techos de las casas más resistentes, lo mismo
casas enteras que árboles y cadáveres. Ante la magnitud de la
tragedia, las puertas de la cárcel municipal fueron abiertas
para que los internos pudieran salvar sus vidas. Desde entonces
es celebrado en esta fecha, 23 de septiembre, el "Día del
preso", donde tradicionalmente se otorga la libertad a algún
recluso.
Las aguas del
río bajaron con desesperante lentitud hasta permitir el auxilio
a los temerosos habitantes.
Se destaca entre
todas, la labor de rescate de Francisco Rodríguez Pacheco,
tuxtepecano radicado en Puebla y reconocido como hijo predilecto
y benefactor de Tuxtepec, a través de quien llegaron a la ciudad
la Cruz Roja de Puebla y los maestros de la escuela "Pacheco &
Henning" a brindar su valiosa colaboración.
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