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GALERÍA FOTOGRÁFICA
de la Iglesia de San Nicolás |
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Iglesia
de San Nicolás
Se
edifico por el obispo Zapata y Sandoval entre 1613 y 1620; su
portada original miraba hacia el Norte, pero en 1815 se le hizo la
que presenta en la actualidad, copia fiel de la anterior. Bajo el
coro hay dos murales, a Matanza de los Inocentes y La Ultima Cena,
posiblemente del artista sancristobalense Andrés Manuel de
Mazariegos.
En
el recinto se encuentra la escultura guatemalteca del Señor de la
Misericordia y la Virgen de Dolores, en bastidor y de igual
procedencia.
Se
admiraba la excepcional figura de San José con el niño en brazos,
talla da en una sola pieza; el niño forma parte del conjunto, no
esta sobrepuesto. La imagen tamaño natural del Cristo Resucitado,
la escultura de San Nicolás de Tolentino del siglo XVII y el Santo
Entierro, de fabrica guatemalteca de esa misma época.
En
la sacristía se conserva un óleo antiguo estilo francés, del
obispo Zapata y Sandoval, el cuadro de San Nicolás obispo de Bari
que resalta por su técnica especial y única. Sobre la madera esta
la tela y luego la pintura muy perfecta, al temple, con
incrustaciones de concha; es un trabajo bastante esmerado que se
cree data del siglo XVl.
La
unidad arquitectónica se levanta junto a la catedral. Los tiempos
cambian y el templo dejo su función religiosa para ser destinado a
archivo diocesano. No se sabe con precisión desde cuando, pero
quienes en San Cristóbal andan por los cincuenta año no habían
visto ningún cuidado a esta joya de la colonia, ni escuchado el
tañer de sus campanas. El 23 de Junio de 1992, el gobernador del
estado y la autoridad eclesiástica, firmaron un convenio para
destinar el templo de San Nicolás como centro cultural, para
conservar el archivo diocesano y exhibir todo lo selecto del arte
sacro, ornamentos y piezas de arte. A la fecha la obra esta en
marcha, la restauración ya permite admirar la fachada y las
copulas, libre de abrojos y del deterioro que los años causaron al
edificio.
La
revolución cambio al México que hoy tenemos, pero a su vez prohijó
extremismos que afectaron gran parte del patrimonio cultural del
país. Muchos templos y bibliotecas fueron incendiados y ‑por
desgracia‑ la destrucción no solo de bienes materiales sino de
obras de ante y documentos de invaluable contenido histórico, fue
extensión del conflicto ideológico entre personas a instituciones.
Sobresaliendo el de las autoridades civiles con la Iglesia
católica.
Los excesos que buscaron acabar con el "poder clerical", llevaron
al mundo oficial a afectar fuentes de producción, orfanatorios,
hospitales, escuelas y muchos valores de la cultura nacional que
conserva la Iglesia.
Y
aquí vale narrar un hecho poco concido, pero de marcada
trascendencia para la preservación del acervo cultural de la
ciudad.
El
archivo diocesano, historia de una provincia como Chiapas, quedo
en la mira del jacobinismo oficial más recalcitrante; y, al mismo
tiempo, hubo gestos altruistas aunque comprometedores para la
seguridad, de algunos jefes revolucionarios.
El
general Jesús Agustín Castro, por ejemplo, bondadosamente "puso
horario" para
destruir o salvar documentos; y la pasión por el deber pastoral
del obispo Orozco y Jiménez y su auxiliar monseñor Flores Ruiz,
logro que quedaran a buen resguardo Y por mas de medio siglo, los
testimonios de toda una herencia cultural confiada a la iglesia.
No
fue sino hasta el gobierno civil en funciones en 1993 y el
eclesiástico del Dr. Samuel Ruiz García, que en el templo de San
Nicolás se firmo el convenio a que ya se hizo referencia, por el
cual se protegerá para siempre y mediante la creación de un
organismo adecuado y propio, el archivo diocesano.
Acondicionándose debidamente los espacios para poner a la vista de
los visitantes, la galería de ornamentos, cuadros, publicaciones
sobre documentos, que con extraordinario celo fueron guardados por
siglos en un recinto que por su discreción, había pasado
desapercibido desde los años revolucionarios.
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