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DE
INTERÉS
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IGLESIAS Y
BARRIOS
Barrio de Guadalupe
Nombre de la Virgen Patrona de México, es el nombre de este barrio
que data de mediados del siglo XIX; nació como una prolongación
del Cerrillo. Detrás de sus colinas se formo la comunidad conocida
como La Garita, paso obligado de los indígenas que entran por ahí
al valle desde sus comunidades.
Sus pobladores son hábiles jugueteros y como en todas partes donde
ha irrumpido la modernidad, existen nuevas actividades, aunque no
dejan de ser tradicionales las de los comerciantes de artesanías
locales, los verdaderos coletos, apelativo con el que se conoce a
identifica a los san cristobalenses desde la época colonial.
Como sacada de un cuadro del siglo de oro español, así era la
vestimenta de los que oriundos del lugar que iban a comerciar sus
productos a otros confines como San Bartolome (hoy Venustiano
Carranza), Chiapa de Corzo, Tuxtla Gutiérrez o "al fin del mundo":
la costa o la frontera con Tabasco.
Consistía en pantalones bombachos, holgadas camisas, chaleco, por
lo regular negro y el largo cabello recogido hacia atrás, como lo
usan los toreros. La propiedad en el vestir no se perdía,
independientemente de avispas, calores, temporales o tempestades.
Si llegado el extremo, nuestros paisanos itinerantes tenían que
prescindir de algunas prendas, jamás lo hacían con su coleta.
Guadalupe es el santuario local de la Señora del Tepeyac, la forma
escultórica de la imagen fue donada por el deán de la catedral Don
Lino García en 1850.
Sus festejos son de gran colorido y originalidad, empiezan desde
el día primero de Diciembre hasta el 12 que es fiesta nacional.
Durante meses se llevan a cabo los preparativos, entre otros, la
costumbre de traer antorchas en carrera de relevos desde lejanos
puntos del País; a veces a pie enjuto, sin zapatos, los muchachos
corren en pavimentos candentes durante días y noches, hasta ver su
destino en San Cristóbal de las Casas. También, en ese lapso,
transitan la s calles de la ciudad nutridas peregrinaciones que
terminan en el santuario, acompañadas de estudiantinas, bandas de
música y cohetes.
Existe todavía la costumbre de que en la tarde del diez de ese
mes, salga de San Nicolás ‑frente a la plaza Vicente Espinosa‑, un
joven a caballo portando la bandera nacional que representa a Juan
Diego (el indio a quien se le apareció la Virgen), seguido de
muchos niños vestidos con trajes típicos.
En
el atrio los espera un sacerdote y juntos entran al templo entre
cánticos y alabados.
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