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DE
INTERÉS
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IGLESIAS Y
BARRIOS
Ex-Convento de Santo Domingo
A través de la larga
historia mexicana, ni hombre ni la naturaleza han sido benévolos
al templo y el convento de Santo Domingo. Lo que anteriormente
era un símbolo del poder católico en México, y que es actualmente
una reliquia impresionante del pasado, Santo Domingo es la
atracción turística más conocida de San Cristóbal.
La historia del sitio
empieza en 1545 cuando miembros de la orden dominicana, encabezada
por fraile Bartolomé de las Casas, llegaron a Ciudad Real, o San
Cristóbal como era conocida en esa época. La área escogida para
su convento proveía acceso relativamente fácil a las comunidades
indígenas cercanas, así facilitando el proceso de conversión
religioso.
En 1547 la primera
piedra del convento fue puesta, y para 1582, los cuerpos de ambos
el convento y la iglesia eran ya completos. Sin embargo, tres
años después, un rayo derribó la techumbre de la capilla, dejando
daño que permanecería por siglos y que sería intensificado por un
temblor en 1902.
Los Dominicanos
vivieron en relativa paz hasta 1859 cuando las Leyes Reformas
fueron promulgadas. Ese año la orden abandonó su convento, y dos
años después fue mandado ser vendido por el gobierno liberal en
poder.
En la lucha
resultante entre las facciones liberales e Imperiales, la última
se fortificó en el convento. Para 1864, el combate llegó a San
Cristóbal, y Santo Domingo sufrió graves daños por la acción de
los cañones de las fuerzas liberales.
Descuidado durante
los años porfirianos, el convento se sometió a una transformación
total después de la Revolución de 1910 cuando fue convertido en
una cárcel. Serviría en esta capacidad hasta los medios del siglo
XX.
En 1975 el gobierno,
reconociendo la importancia histórica y cultural de Santo Domingo,
comenzó con la restauración del convento y del templo.
Dentro de los niveles
originales del claustro, restauradores descubrieron pinturas y
murales de siglos de antigüedad.
Hoy día visitantes
pueden disfrutar la apariencia rústica de la fachada del templo,
la tranquilidad del convento, un museo del sitio y un mercado
artesano de aire libre. Además, gracias a esfuerzas de la
restaurativas, puedes captar arte religioso y arquitectura barroca
que te darán una mirada breve de la época colonial mexicana.
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