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Proteger
a tu perro de posibles enfermedades es un paso
importante y de los primeros que hay que dar
para mantener en estado óptimo su salud.
Actualmente, existe una gama suficientemente
amplia de vacunas para proteger a tu
mascota contra ciertas afecciones
temibles, que incluso pueden llegar a ser
mortales. Los perros, al igual que los seres
humanos, se pueden proteger mediante un
calendario de vacunación
contra muchas enfermedades potencialmente
fatales causadas por las bacterias y los virus.
DESCUBRIR LOS SÍNTOMAS
Tomar la temperatura
Utilizar un termómetro digital, untado con
grasa, introducirlo "profundamente" de lo
contrario la temperatura no es exacta. La
temperatura normal es de 38,5 °c.
Mirar las mucosas
Tirar del párpado inferior. Mucosa rosada:
normal. Mucosa blanca o amarilla: anormal.
Palpar el abdomen
Poner una mano a cada lado del vientre: no debe
dolerle.
Observar la orina y las heces
Observar el color de la orina. Recogerla con un
algodón para que la analice el veterinario.
Recoger las heces con papel absorbente.
Indicios de deshidratación: los
pliegos de la piel
Coger la piel del cuello y luego soltarla. Si
vuelve a su sitio, el perro no está
deshidratado. Si se mantienen los pliegues, el
perro está deshidratado; debe darle de beber con
una jeringuilla.
CÓMO RECONOCER A UN CACHORRO ENFERMO
-
No come.
- Se esconde.
- Su pelaje está estropeado.
- Bebe más.
- Busca el afecto del dueño al tiempo que se
muestra irritable.
Sea
cual sea la raza, los cachorros tienen una
sensibilidad particular en los ojos, y estos
órganos requieren una atención diaria.
En
las razas pequeñas, los canales lagrimales se
tapan con frecuencia, lo que tiene como
consecuencia un derrame de lágrimas por el
extremo del ojo, con una decoloración de los
pelos.
La estructura y el funcionamiento
del ojo
La
córnea es la primera estructura en contacto con
el aire. Puede irritarse, lo que comporta una
queratitis.
La
conjuntiva es la mucosa que cubre el interior de
los párpados. Su inflamación constituye una
conjuntivitis.
El
cristalino, lentilla transparente, puede
volverse opaco y provocar una catarata.
El
iris da color al ojo.
La
retina, parte más profunda del ojo, es la
estructura sobre la cual se forman las imágenes.
Los
canales lacrimales parten del extremo del ojo y
descienden hacia los orificios nasales.
Hay
un tercer párpado.
Los
cuidados que se pueden proporcionar son
externos, y sólo afectarán, por tanto, a las
estructuras siguientes: córnea, conjuntiva y
ángulo de los ojos.
La limpieza
Los
productos que deben utilizarse son sólo lociones
oculares limpiadoras específicas para perros, o
bien suero fisiológico (en dosis únicas, que
pueden transportarse y se conservan muy bien).
Para evitar regueros hay que limpiar el ojo
todos los días con una compresa empapada en un
antiséptico ocular y no un algodón, que deja
filamentos en las pestañas.
En
caso de infección del tipo conjuntivitis, es
necesario hacer una limpieza antes de aplicar un
tratamiento. No hay que olvidar utilizar una
compresa diferente para cada ojo.
La
acción del principio activo de un medicamento se
acentuará con la limpieza previa. Verter colirio
de cura en un ojo sucio disminuye enormemente la
eficacia del tratamiento.
Para la higiene regular de los ojos del animal
se aconseja utilizar un producto concebido para
él, de esa forma no se corren riesgos de
irritación.
Lo que hay que saber:
Para limpiar un ojo, empiece en el ángulo
interno y vaya hacia el ángulo externo, para
evitar llevar hasta el ojo la suciedad.
Es
importante conocer las acciones precisas y
adecuadas para limpiar los oídos con el fin de
no provocar infecciones.
La estructura del oído
El
conducto auditivo tiene forma de codo: saberlo
nos permitirá realizar la limpieza del oído de
nuestro perro sin hacerle daño.
La limpieza del oído
Es
inútil limpiar los oídos todos los días. Los
cuidados profundos pueden hacerse una vez a la
semana. En cambio, se puede limpiar el exterior
de la oreja una vez al día en el caso de perros
con orejas caídas. Eso permite comprobar que no
se haya quedado ninguna hierba entre el pelaje.
Hay
que utilizar un producto especifico para perros,
en forma de loción auricular. El frasco suele
llevar consigo una contera flexible que debe ser
introducida con cuidado en el oído. A los perros
de orejas caídas hay que sostenérselas hacia
arriba, en vertical.
Se
debe ejercer una ligera presión en el frasco;
luego hay que dar un masaje en la base del oído
para que el producto entre y disuelva las
impurezas localizadas en el fondo del conducto.
A
continuación, debe cogerse un trozo de algodón
con la punta del dedo y retirar los restos de
producto.
El
animal no debe sentir ningún dolor y el algodón
debe quedar bastante limpio.
Si
no es así, es que hay una afección auricular.
Los cuidados regulares permitirán detectarla
rápidamente.
Lo que hay que saber:
No use un bastoncillo de algodón; con él se
empujan las impurezas hasta el fondo del
conducto auditivo en lugar de eliminarlas.
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EL CUIDADO DE LOS DIENTES |
La estructura de un diente
El
diente está situado en un "agujero" denominado
alveolo. Igual que los nuestros, el
interior del diente está constituido por la
pulpa, que, infectada, comporta una pulpitis. La
pulpa está recubierta por dentina y esmalte. La
parte interna es la raíz, y la parte externa es
la corona. Todas las técnicas humanas pueden
utilizarse con el perro, ya que las estructuras
son idénticas.
El crecimiento de los dientes
Hay
una dentadura de leche (dentadura del animal
joven) que deja su sitio enseguida a la
dentadura del adulto. Únicamente habrá dos
denticiones. Un diente adulto que cae, por
tanto, no volverá a salir.
El
cachorro tiene tendencia a tragarse los dientes
de leche que se le caen, por lo que no suelen
encontrarse. Los primeros incisivos, así como
los caninos, aparecen entre las 2 y las 3
semanas. A las 4 semanas, la dentición de leche
finaliza, con excepción del último molar; se
completa a las 6 semanas.
A
los 4 meses aparecen los caninos adultos, y a
los 5 meses surgen los colmillos adultos. La
dentición se termina entre los 6 y los 7 meses.
Cuando salen los dientes, puede tener lugar una
gingivitis. Entonces puede aparecer un ribete
rojo por encima de las encías. El perro puede
salivar y mordisquear. Se le deberá dar una
alimentación "tierna" para evitar los dolores
producidos por la masticación. Se le puede
aplicar una solución calmante o un cubito de
hielo.
La limpieza de los dientes
Hay
que utilizar productos dentífricos específicos
para perros, no los mismos que utilizamos
nosotros.
El
producto más frecuente es una pasta que se
aplica con un dedil.
También hay comprimidos.
Hay
que acostumbrar al cachorro desde pequeño para
que acepte la limpieza de los dientes:
-
mantenga la cabeza del perro poniendo la mano
sobre su cuello;
-
deslice el cepillo de dientes por uno de los
lados de la mandíbula (si se hace de frente,
mordisqueará el cepillo);
-
no ponga demasiado dentífrico (en caso
contrario, salivará).
Una
limpieza regular permite retrasar la aparición
del sarro.
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LOS CUIDADOS PREVENTIVOS: VACUNAR Y
APLICAR VERMICIDAS |
Las vacunas: CHLRP
Hay
que vacunar de CDCVH-CL-CP a los 2 meses, y
luego se repetirá la vacunación a los 3 meses y
al año.
El
moquillo canino comporta síntomas digestivos,
nerviosos o respiratorios. Y en ocasiones quedan
secuelas en forma de ataques de epilepsia.
La
hepatitis vírica canina provoca fiebre,
gastroenteritis y un aumento de los ganglios.
La
leptospirosis presenta dos formas. La primera
comporta una gastroenteritis hemorrágica, y la
segunda, una ictericia (el animal se pone
amarillo). El parvovirus es una gastroenteritis.
La
rabia es una afección grave pero poco frecuente,
que comporta una encefalitis y problemas de
comportamiento, así como una salivación
excesiva.
La
vacunación contra la rabia es obligatoria en
determinadas circunstancias (campings,
viajes al extranjero, caza, exposición, zonas
contaminadas...).
También se puede vacunar al perro contra la tos
de las perreras. Esta vacuna se suele poner en
lugares de cría.
Significado de las abreviaturas
CD=Moquillo canino
CVH=Hepatitis vírica
CL=Leptospirosis
CP=Parvovirus o gastroenteritis
R=Rabia
La aplicación de vermicidas
La
aplicación de vermicidas a un cachorro comienza
muy pronto, con el criador. La primera toma de
vermicida se hace entre los doce y los quince
días después del nacimiento, con un vermicida
que se toma tres días seguidos. Lo mejor es que
el veterinario, unas tres semanas después,
introduzca una inyección bajo la piel.
Cuando ya estén con sus dueños, los cachorros
deben recibir un vermicida a los 2 meses, y
después una vez al mes hasta los 8 meses; a
partir de ese momento, una vez al año. La
aplicación de vermicidas puede hacerse 2 veces
al año si el perro está en contacto con un niño
de corta edad, ya que existe el riesgo de
contagio. La hembra gestante tiene que recibir
un vermicida diez días antes y diez días después
del parto. Asimismo, hay que aplicarle
vermicidas una semana antes de la monta.
En
el caso de tenia, hay que combinar el vermicida
con un tratamiento antiparasitario para que sea
totalmente eficaz.
Cabe tener en cuenta que un tratamiento contra
las lombrices tiene únicamente un efecto
puntual: mata las lombrices presentes en el
organismo, pero no constituye una prevención
para futuras apariciones de lombrices, ya que no
es una vacuna.
Los
vermicidas existen en forma de comprimidos, de
pasta oral presentada en una jeringa bucal, de
líquido o incluso en forma inyectable.
Algunos se dan en una dosis única, pero otros
requieren un tratamiento de algunos días
consecutivos. |